sábado, 6 de septiembre de 2014

Descubriendo un nuevo mundo


Pasar tantos meses sin escribir no significa una ausencia de experiencias vividas, de lugares conocidos o nuevas amistades, todo lo contrario, a veces pasan tantas cosas que quien escribe no encuentra el espacio para plasmar lo que quiere contar en palabras.
Asi nos encontramos hoy ya en Recife, Brasil rememorando todo lo que paso en esta larga travesia después de meses sin escribir en nuestro blog.
Mientras Venezuela entraba en una crisis terrible, nosotros desde la gran sabana solo oíamos noticias llegar sobre lo que ocurria. Estabamos a punto de dejar el país, la visa se nos vencía pero como nada es por casualidad una mañana vendiendo artesanías la vecina de enfrente, vestida de oficinista (ese traje que después llamaríamos de “disfraz” tras lograr conocer bien a la señorita que detrás se encontraba) se acerco a comprarnos algunas postales (de una serie que ofrecíamos “a colaboración”) y nos dijo que quería ayudarnos en lo que necesitaramos, un baño, lavar ropa.
Y como la propuesta de una ducha siempre es tentadora allí fuimos al dia siguiente. Nunca imaginamos que conocerla a ella nos abriría la puerta a tan linda amitad y a tan hermosas personas. Y aun mas: nos daría la posibilidad, repentina y sorpresiva de acompañarlos a la aventura de casi 8 dias para conocer el famoso Roraima!! Sobraban dos lugares en una excursión, ya pagos y el dinero no seria reintegrado a quienes habían pagado por el… asi que ahí llegamos nosotros. Mejor oportunidad, imposible!
De manera muy rápida nos preparamos las cosas para salir: mucho abrigo, ropa para cambiar por si llovia (es muy común que llueva casi todo el dia), piloto para la lluvia, varios pares de media, comida energética y cantidad de cosas que tenían que ser la menor cantidad posible como para llevar poquitísimo peso y no sufrir los 100 kilometros que caminaríamos esos casi 8 dias.
El Tepuy Roraima para nosotros significaba todo un misterio, poco sabíamos de él pero mucho aprendimos de esos días. Los Tepuyes son las formaciones expuestas más antiguas del planeta, y se trata de una especie de “montaña recortada”, una meseta abrupta, con paredes bien verticales que segun se dice nunca estuvieron cubiertas por el agua. Desde lejos una formación como esta se llega a ver como algo impresionante y ante todo imposible de subir. Desde abajo nos preguntábamos: cómo podíamos llegar arriba?!
El nombre Roraima tiene origen Pemon y significa “montaña o morada de los dioses”. Si bien en la Gran sabana se ven muchos (hay mas de 250) nosotros tuvimos ante nuestros ojos y caminamos hacia dos de los integrantes de la cadena de Tepuyes llamada Sierra de Pacaraima: el Kukenan (2680 metros sobre el nivel del mar) y el Roraima (a 2810 msnm).
El primero es el del mal, el segundo el del bien. Existen leyendas sobre esto y se dice que al primero, el Kukenan, esta prohibido subir o que muchos quedan en el camino. Nosotros por suerte nos dirigimos al segundo.
Fue un grupo grande de puros venezolanos…. Todos con la mejor onda!
No sabemos como explicar lo que vivimos esos días porque excedió nuestras expectativas y llegó a ser uno de los mejores momentos de este viaje que ya lleva mas de 3 años y medio.
El sacrificio es mucho  pero para quien quiera y pueda hacerlo se lo recomedamos por completo. La caminata puede resultar dura, pesada por llevar equipaje pero la Gran Sabana es sin dudas uno de los lugares mas bellos de nuestro continente, caminarla es todo un placer.





Caminamos dos días partiendo desde el pueblo de Paraitepuy, durmiendo por las noches en un campamento con risas entre los dolores que el cuerpo empezaba a mostrar y cielos que nos deslumbraban de belleza. Cada vez veíamos mas cerca al Kukenan y al Roraima, cada vez repetíamos con mas fuerza la pregunta de cómo haríamos para subir… seriamos capaces? Se veía tan vertical la subida!






El tercer dia fue la prueba de fuego y empezamos a subir metros y mas metros. Si, lo logramos… llegamos a los 2800 metros sobre el nivel del mar casi sin dificultades, con el clima a nuestro favor, sin lluvias y atravesamos el momento más difícil: “el paso de las lágrimas” que con su nombre permite imaginar que se trata de un precipicio pronunciado de rocas super patinosas en si mismas y nada agarradas al suelo, coronado por una cascada que hay que atravesar… o sea, un riesgo total.
Una vez arriba la emoción por haber llegado fue algo indescriptible y el cansancio enorme, pero ganó mas la curiosidad por querer ver mas y mas de ese mundo nuevo que descrubriamos alla arriba. Realemente es un mundo aparte, es otro planeta… hasta algunas veces nos sentíamos como caminando en la luna con esos paisajes de rocas negras y neblina casi constante. Cada tepuy tiene en su superficie un ecosistema único, que no se repite en ningun otro lugar del planeta, ni siquiera en otros tepuyes, y el del Roraima es algo que ni las palabras ni las fotos alcanzan a contar. Animales existen pocos, solo unas pequeñisimas ranitas negras, algun que otro gorrion, alacranes... todo, excepto la vegetacion color verde tiende al color negro.




Una vez arriba lo caminamos por tres dias; exploramos y recorrimos el Tepuy de un extremo a otro, dormimos en cuevas de grandes rocas y en noches de estrellas fugaces como pocas, nos zambullimos en sus aguas heladas y cristalinas y miramos desde lo alto al borde de precipicios repentinos. Un cumpleaños mas de Guille que hasta tuvo su velita para soplar y muchas, pero muchas ampollas que no impidieron que aprovechemos al maximo cada momento.
Dicen que si uno mantiene el silencio, sino grita y lo respeta el Roraima te responde con buen clima, sin llover y asi fue para nosotros. Lo disfrutamos con un clima ideal (aunque la niebla es inevitable) conociendo sus partes mas verdes y sus partes de solo piedras negras. Caminamos sobre cuarzos y mas cuarzos, sentimos su energía y bebimos su agua, que según dicen es una de las aguas mas cargadas energéticamente y mas puras del planeta. 




No queríamos volver más. Queríamos continuar con esa conexión hermosa con la naturaleza, sin tecnologías cerca pero el regreso llego y rápidamente llegaron los celulares, y todas esas cosas sin las que el ser humano no consigue vivir mas de una semana.
Despues, una despedida a puro asado, cerveza, baile y karaoke con esa gente increíble que conocimos. Seguimos camino; el siguiente paso era Brasil y eso nos emocionaba mucho. Todo un país inmenso por conocer, el gran amazonas ahí cerquita para navegar! Seguimos en nuestra Maslinda, en paz, renovados por esos días que fueron UNICOS y dijimos adiós a Venezuela y su gente linda FELICES.






DATO DE INTERÉS: Se acaba de estrenar en Venezuela una pelicula filmada en parte en el Roraima, para que disfruten al menos detras de la pantalla y quizas a algunos, algun dia los anime a ir tambien a caminar esos lados! El nombre de la pelicula es: "LA DISTANCIA MAS LARGA".

viernes, 28 de febrero de 2014

QUE LINDO QUE ES SOÑAR!!

Fue lindo volver a la ruta después de aquel mes y medio en Santa Fe, en la posada Le Petit Jardin de nuestros ahora amigos Audrey y Cyril. Se hacía sentir la necesidad de la vida viajera, nómada que tanto nos gusta, cambiar de paisaje todos los días, tener vecinos nuevos a diario. Uno de los tantos trabajos en los que Cyril dedicó su tiempo fue en ayudarnos a que la camita de lamas fuera 20 cm más grande y así dormir felices con el Larguito bien estirado… así que a pesar de dejar seres queridos en nuestra partida no fue costoso seguir camino.
A medida que nos fuimos alejando de la costa la gente empezó a ser más amable aún que hasta entonces. Además la sensación de inseguridad iba desapareciendo y dormir en Lamaslinda resulto algo más sencillo de hacer en estaciones de servicio, plazas o en la misma calle… cosa muy complicada hasta entonces en el país.
Cruzamos el Orinoco y entramos a la Gran Sabana, maravillas de la Naturaleza si las hay, en un camino de paisajes extensos e increíblemente intactos. Según nos dijeron, allí solo pueden habitar los aborígenes de la zona y son ellos los encargados de cuidar los atractivos turísticos de la región, evitando de esta manera la sobrepoblación de hoteles o extranjeros construyendo sus mansiones donde les place. Son muchos y hermosos los saltos (cascadas) y ríos que se encuentran a lo largo de la ruta y que pudimos visitar.
Estamos a pasos de pisar territorio brasilero, en Santa Elena de Uairen un pueblo pegadito a la frontera pero al contrario de lo que siempre pasa con los lugares fronterizos, este es un lugar tranquilo, con poco de aquella Venezuela que transitamos hace dos meses y alguna semana, con algo de Brasil, con aire puro…el aire de la Gran Sabana. Lo único malo que podríamos decir de Santa Elena y la zona (si es que hay algo malo por decir) es que aquí abundan los “Puri Puri” y que sus picaduras no son nada agradables. Pequeñísimos insectos de la calaña de los mosquitos que van dejando sus huellas color rojo en las piernas y brazos de todos los turistas y su picazón por varios días más…
Llegamos aquí con el objetivo de pintar nuestro mural y elegimos el lugar definitivamente muy bien. Las cosas siguieron un curso casi mágico, algo que a esta altura debería parecernos cotidiano pero nunca deja de sorprendernos. Parqueamos la camioneta en el lugar exacto para que la mujer exacta se acercara a hablar con nosotros y de ahí en más todo sucediese de maravillas Carmen, la mujer que nos abrió las puertas a todo lo que fue ocurriendo, nos acompañó de inmediato a la Fundación del Niño, donde ella también trabaja ya que es la profesora de plástica de los niños. Y en un par de días comenzamos nuestra actividad. 

En medio de noticias que iban llegando de los revuelos en el resto del país (porque Santa Elena realmente vive a otro ritmo, pueblo Venezolano pero de cierto modo aislado), la cosa se ponía candente y la paz no parecía reinar en las demás ciudades, mientras nosotros decidimos presentarnos a los chicos (de varias edades desde 6 a 11) y contarles nuestro sueño de viajar, como lo llevamos a cabo a pesar de los miedos, todos los sueños que aún tenemos y como el pintar es para nosotros una manera de soñar, de ser libres.
Turno mañana y tarde, ambos grupos resultaron tímidos al principio pero se despidieron con abrazos impulsivos, sorpresivos y duraderos, con sonrisas profundas. Les costó mucho dibujar en el papel sus sueños, les costó “no salirse de la línea”, no mirar lo que hacía el compañerito de al lado y repetirlo, usar colores, aflojarse… pero… unos más otros menos, todos lo lograron poquito a poco!




La segunda cita se dio días después. Los volvimos a encontrar y les presentamos el mural que íbamos  a pintar juntos. Con la base de colores ya dada, colores que no fueron pensados, colores que “fueron los que habían” porque la reserva de pinturas se nos está acabando y en Santa Elena no es tarea sencilla encontrar de todo. 




Cada línea o puntito de color nos llenaba más el pecho de emoción y al terminar el día mirábamos el mural lleno de sueños, lleno de colores, lleno de amor… amor que desde ese día nos llevamos con nosotros. No solo compartimos el pintar los sueños en una pared que les quedara por largo tiempo, también los chicos jugaron al futbol, anduvieron en nuestra querida bicicleta y hasta algunos se volvieron amantes del mate! Ese día Venezuela para nosotros terminó de llenarse de colores y aprendimos muchísimo de todo lo compartido.
Sin embargo había otra Venezuela, hay otra Venezuela.  Una Venezuela que sufre un momento crítico y que no está ni cerca de teñirse de colores.


Es muy difícil para nosotros poder dar una opinión positiva o negativa de este país, porque fue muy difícil entenderlo. Porque para colmo, cuando intentamos leer para sumar conocimientos a lo que aprendemos estando en el país y con su gente, ya no sabemos en qué creer o, ya sabemos que no hay que confiar en ninguna información a ciencia exacta.  Y cuando hablamos con la gente encontramos opiniones extremas a favor y en contra con muy pocos capaces de reconocer lo bueno y lo malo de propios y ajenos.
Como nos dijo un amigo, en este país TODO puede pasar: todo de lo mejor y todo de lo peor. La disparidad disparatada entre el dólar oficial y el paralelo rompe con toda lógica especulativa, siendo q el primero cuesta 7 bolívares y el segundo (hoy en día) a 85! Por supuesto que el que tiene dólares vive de fiesta, pero como se hace para fijar precios cuando el gobierno habla con números tan alejados de la realidad?  Como se explica que 20 litros de agua cuesten 30 bs. y 20 litros de gasolina 1,5bs en un país donde ambos líquidos abundan?
Entonces, para quien viaja de afuera puede resultar un paraíso de compras porque trayendo dólares o euros el dinero rinde y mucho. Se puede almorzar por un dólar y encontrar productos insólitamente económicos. Pero el venezolano que se las ve luchando día a día no encuentra tantos paraísos. Unos reman y reman, día tras día. Otros se llevan mucho de arriba; muchos derrochan y no tienen la cultura de cuidar lo que se les da. 
Antes de entrar a Venezuela pensábamos en encontrar un pueblo dividido, la clase media-alta y alta del lado opositor y la clase media-baja y baja con el oficialismo. Sin embargo nos sorprendimos a diario encontrando gente humilde y trabajadora harta de tanto manoseo, corrupción y despreocupación por parte de los políticos. Cuando alguien te habla de política lo hace con cautela, porque en el país hay dos grupos, grandes,  los dos pisan fuerte pero ninguno acepta la opinión del otro. Hablan “desde que el difunto tal o cual cosa” o “el diablo tal o cual otra” en un tono bajito, con frases inconclusas…sin nombrar a uno u otro, opinando sin comprometerse mucho. El pueblo está dividido y desde la muerte del comandante hace casi un año parece como si el país hubiese quedado tambaleando.
Pero no podemos decir que la culpa es de uno solo, la culpa la tienen todos: gobierno, oposición y pueblo. Trataremos de dar unos ejemplos:
El gobierno tiene planes sociales muy buenos, pero muy mal implementados ya que lo que falta es presencia y control estatal. Por ejemplo existe la posibilidad de hacerte de tierras y de dinero para que cultives y vendas el producto, dos veces al año uno tiene que demostrar cómo ha cultivado la tierra, que provecho le saco. Sin embargo se entrega la tierra, se entrega el préstamo y nunca más nadie pasa a corroborar la utilización de la tierra. La gente ocupa esa tierra y gasta el préstamo, sin cultivar un metro. El gobierno decide entonces no dar dinero sino vales canjeables por material para laborar la tierra, y deja esos productos en manos de determinadas personas, en galpones. Los que tienen la tierra van a los galpones con los vales de, por ejemplo 500.000 bolívares pero en vez de canjearlos por mercadería se lo venden a la persona que tiene la mercancía por 200.000 bs y se llevan ese dinero a su casa y siguen sin cultivar. El que tiene los vales y la mercadería lleva los vales al gobierno y los canjea por el dinero, quedándose con 300.000 de ganancia y la mercancía. Entonces nadie hace lo que tiene que hacer, el gobierno no controla, el encargado de canjear los vales por mercadería piensa en su propio negocio y el encargado de cultivar la tierra no cumple con su parte del trato, viviendo de arriba. Pero eso sí, TODOS se quejan.
Hay escases de productos, acá se vive “a lo Venezolano” haciendo largas filas  (ellos mismos se llaman con resignación: el país de las filas para todo), acostumbrados “al no tener” (hoy en día leche, azúcar, harina, gas, papel higiénico)… y cuando hay: a hacer filas… largas, laaaaaaargas colas, hora tras hora y con paciencia… aunque: si se acabó se acabó (ojo que acá también hay truco y ventaja y amiguismo). Viviendo como algo cotidiano el ir a hacer compras y poder llevar solo una o dos unidades de este producto (si es que hay, claro). Aceptando la palabra corrupción como cosas normales  y cotidianas. Desde la policía, que se maneja a sus anchas, sin escrúpulos en nada; hasta una señora que por estar mejor acomodada se lleva grandes cantidades de papel higiénico para revender al precio que quiere, mientras muchos no tienen ni un rollo en casa hace días o semanas o…). Un profesor en la facu me dijo una vez que los políticos son el reflejo de la sociedad que representan, o de donde salen acaso nuestros diputados, senadores, presidentes? La culpa es de todos.
Este país puede darse el lujo de pagar todo lo que tenga ganas con el petróleo que posee, que es incontable; tiene tanto que puede regalar combustible a otros países. Sin embargo la escases de inversión en infraestructura en la propia Venezuela asombra, no se generan nuevos puestos de trabajo, sino que se subsidian los alimentos, el combustible, el gas, la luz (el aire acondicionado funciona 24 hs al dia, lo usan hasta para secar la ropa!); entonces son cada vez más los que no trabajan o apenas trabajan y viven de subsidios. No vemos mal el subsidio de los servicios para abaratar el costo de vida, pero si no se le enseña a la gente a trabajar nunca van a poder valerse por sí mismos. Qué país funciona sin trabajo? Y no hablamos de vivir para trabajar, encerrados en actividades que detestan, esclavizados.

Es verdad que el oro negro está beneficiando a TODA la sociedad venezolana mientras que 15 años atrás beneficiaba solo a un 8% del país, pero lo está haciendo de mala manera, con regalos en vez de fuentes de trabajo, perdiendo generaciones enteras.
La oposición lejos está de ser una salida o una respuesta a estos problemas con los que hoy se enfrenta el pueblo venezolano, sino que es uno de los principales causantes de esta situación, jugando sucio a escondidas haciendo cuasi imposible la tarea de gobernar, generando guerra económica desde las sombras y bajo el ala de los (cuando no) EE.UU, que invierte millones y millones en campañas de desprestigio, armando al pueblo para enfrentarlo con el pueblo, generando discordia entre hermanos para ya todos sabemos que…
Los empresarios reciben dólares del gobierno a pecio oficial para comprar productos, pero después quieren vender esos productos al precio que marca el dolar paralelo para hacer un negoción y como el estado no lo permite cierran las puertas de sus comercios y venden por atrás, ilegalmente y al precio que se les canta, generando así desabastecimiento, crisis y enojo popular. No es mentira que se encuentran galpones llenos de comida o cemento, y no son precisamente oficialistas los dueños de esos galpones.

Creemos que 15 años es poco tiempo para que un país que ignoraba a más del 90% de su pueblo pueda organizarse para que todos estén incluidos, pero desde nuestro humilde punto de vista no vemos que el modo en que se están haciendo las cosas sea el correcto. Creemos en la igualdad del hombre, de sus posibilidades, derechos y obligaciones, y pretendemos que así sea, pero sobre bases de educación, trabajo y respeto mutuo. Estamos absolutamente en contra del sistema capitalista que somete al que menos tiene en manos del que más, haciendo cada vez más gente con menos y menos gente con todo, y no queremos que ese sistema se implante en ningún país, por ello es importante abrir los ojos y ser críticos, mostrar las falencias y virtudes para aprender y mejorar.

Deseamos lo mejor para el pueblo de Venezuela, para TODO el pueblo, soñamos con la inclusión de cada pobre, aborigen y marginado como así lo soñó Chávez, soñamos con educación y salud de calidad al alcance de todos, (como ocurre en Cuba a pesar de que mucha gente piense en Cuba como lo peor que le pueda pasar a un país). Soñamos con la continuidad de las ideas en el poder y NO así de las personas (llámese Castro, Kirchner o Chavez, Mongo Aurelio, Abú Dubai, Ukelele o Bush), deseamos que Maduro pueda terminar como corresponde su mandato ganado democráticamente en elecciones y soñamos con que el futuro presidente elija continuar con el modelo integrador e igualitario y no que destruya todo lo construido hasta entonces.

Soñamos que todos estos deseos se apliquen en cada país del mundo, total… soñar no cuesta nada!





sábado, 22 de febrero de 2014

SUMANDO COLORES

Hay una tradición que hace que, en año nuevo, algunos venezolanos salgan a las 12 de la noche a dar vueltas por el barrio cargando valijas. Visitan a sus vecinos, los saludan y dejan sus mejores deseos para luego volver a la casa y seguir festejando con la familia. Dicen que así se llevan las cosas malas del año que dejaron atrás y vuelven al hogar cargados de buenos sentimientos y sueños renovados para el año que comienza.
Tuvimos la suerte de disfrutar de estas tradiciones y los festejos navideños en el Parque Nacional Mochima, rodeados de una naturaleza increíble y de buenos amigos, lanzando al cielo globos de papel (hechos por nosotros) llenos de cariño y alegría, festejando felices este estilo de vida que elegimos vivir. Pero no empieza así nuestra experiencia venezolana.


Venezuela funciona de un modo extraño y en lo personal la conocimos en un momento particular de su historia. Para nosotros además hubo una Venezuela de trabas y fastidios y otra en la que logramos disfrutar y relajarnos. Es que, por empezar, entramos de mal modo. Ingresamos al país por Colombia (por la frontera de Maracaibo), un día como cualquiera: con mucha cola en migraciones, largas filas, calor, mucha gente, y una sola persona atendiendo. Kilómetros después empezaron a pararnos los policías pero ya estábamos advertidos y también sabíamos que el número de controles por el que pasamos fue ínfimo al lado de la cantidad de veces que tenías que parar tiempo atrás.
La Bienvenida no tuvo nada de “bien”. Uno de los primeros policías nos preguntó: “llevan armas? Porque miren que acá es muy peligroso, tienen que protegerse”… Negativo: Claro que no llevamos armas!!!
Unos kilómetros después, otro policía, ciudadano venezolano, al preguntarle si sabía un lugar seguro donde dormir con la camioneta nos respondió: “aquí, en Venezuela, no confíen en nadie porque el venezolano es pura mierda y si les dicen que vayan ahí seguro les mandan a robar”. Menuda forma de hablar de tu país y su gente, no?
Una frontera de desayuno, algunos comentarios poco afortunados de los polis, el calor y un tránsito desordenado y caótico no es el mejor escenario para conducir relajado, disfrutar una nueva ciudad. Si algo nos faltaba  para completar el día chocamos! Nada grave, solo un besito con rouge en la cola a los chicos de “Abrazamundos”, pero la bienvenida seguía del mismo color.
Maracaibo es muy grande, ruidosa, casi fronteriza; una noche fue mas que suficiente para nosotros por lo que nos despedimos de Ana y Ser y seguimos camino hacia Coro, donde recorrimos sus calles empedradas y visitamos el Parque Nacional Las Dunas, rumbo a la Peninsula de Coro, de la que nos habían hablado muy bien pero que no nos gustó mucho. Dormimos una noche en Adícora, pueblo pequeño con playas muy sucias y decidimos seguir camino rumbo al Parque Nacional Morrocoy; pero Lamas tenía otros planes que incluyeron que saque el motor y la caja para soldar una piecita.
Ya con todo en su lugar llegamos a Chichiriviche, pasando de un parque nacional a otro. Es que Venezuela tiene tanta belleza natural, pero tanta! Lo que no podemos entender es como la gente cuida tan poco la naturaleza; el pueblo es uno de los más sucios que conocimos en el viaje, lleno de vidrios, latas de cerveza y lo que se imaginen por todas las calles, parecía que nunca había pasada un basurero y en verdad así era, ya que el Alcalde apareció el día que asumió y después nunca más, se fue a vivir a Caracas y  “gobernó” la ciudad desde allí; sobra decir que ni un peso puso en el pueblo. Estuvimos presentes en la victoria por elecciones del nuevo Alcalde, del partido opuesto al anterior que festejó regalando varios camiones de cerveza al pueblo y sus visitantes (entre los que nos incluimos) para sumar así más basura a la ya acumulada. Frente a este paisaje desolador, y dividido por unos metros de agua totalmente sucia aparecen unos cayos increíbles sumergidos en la más transparente de las aguas que deja ver corales hermosos y más latas de cerveza.


Tuvimos un gran respiro al encontrar a varios viajeros conocidos, relajarnos, pasar unos días en buena vecindad y tener el apoyo de los chicos para cambiar el alternador de Lamas que se quemó (sí sí; por suerte justo había un señor que vendía un alternador usado en excelente estado y precio… esas cosas que a uno no dejan de sorprenderlo) y seguir “más tranquilos”.
La tranquilidad fue solo aparente porque ya en la autopista camino a Caracas nos pasó algo que pudo haber sido grave pero como siempre la sacamos barata: una de las ruedas de atrás de Lamaslinda se fue, se salió… y no siguió su camino porque la chapa de Lamas justo hace tope, sino nos quedábamos en 3 ruedas y quien sabe…
En ese mal rato, con la camioneta parada en la autopista, sin ningún teléfono desde donde llamar a una grúa vimos la desconfianza con la que todos viven. Nadie paraba para ayudarnos, desconfiaban, temían sea un truco para asaltarlos.
Por suerte y como siempre nos pasa: nos encontramos con la mejor gente. De hecho aprendimos poco a poco a ya no pedir que no nos pasen cosas malas, sino que cuando esas cosas suceden la gente con la que nos crucemos sea la mejor.
Una persona de gran corazón, más otra, y otra, y otra fueron sucediendo después. Gente con la que pudimos charlar, día y noche, como Andrés y Rafael, que nos dieron todo de sí mismos y nos ayudaron como si nos hubiesen conocido de toda la vida. Ellos respondieron a todas nuestras dudas del país, ellos nos contaron sus pensamientos, ellos empezaron a mostrarnos que el venezolano no es ningún pura mierda.
Y cada hora, cada día seguimos conociendo esta indescifrable Venezuela… aunque no solo con charlas y tranquilidad. Una tarde, de un modo inesperado, desde un banquito escuche a Andrés que estaba con Guille en la vereda decir: -Mira Guillermo! Mira! Pá que conozcas mi Venezuela bonita!  En la casa de al lado, que por suerte tenía su portón abierto había entrado un chico de 19 años ensangrentado y con un arma en su mano. Entro, salió y media cuadra más allá… 14 tiros. Más que suficientes para matarlo, enfrente de su mamá.
Esas son las cosas que nos dejan el corazón sonando y no de alegría, pensando no solo en una Venezuela de peligros, de robos, de necesidades que buscan ser satisfechas de un modo incorrecto, de faltas, de errores… pensando en una Latinoamérica que en mayor o menor medida, país a país nos fue mostrando también esa parte triste de la realidad.
Así pasaron las primeras semanas en Venezuela, con algún que otro fastidio o asombro más en las carreteras viendo accidentes, sin comprender la manera de conducir (como aquella que una vez encontramos por Bolivia), con la vista inconforme de tanta suciedad en las calles o en los paisajes que podrían ser soñados de lindos.
Con la rueda en su lugar llegamos a Santa Fe, un pequeño pueblito del Parque Nacional Mochima en el estado de Sucre que no escapa a uno que otro tiroteo o la basura en las calles, pero que tiene unos paisajes tan hermosos y donde encontramos a unos amigos tan lindos que Venezuela para nosotros empezó a tomar lentamente un poco de color. 
Llegamos a una posada, Le Petit Jardin. La encontramos por medio de una página de internet: Workaway donde la gente ofrece trabajo a cambio de alojamiento y comida. Y como las casualidades no existen, todo es causalidad, fue por aquella española con la que nos sentamos un día en Coro a charlar que entramos a curiosear la página de Workaway, donde a pesar de no estar registrados (porque hay que pagar 22 euros para eso) logramos encontrar  la posada de Santa Fe y comunicarnos con sus dueños. En la información que nos dieron dijeron: tenemos una posada, el trabajo es sencillo, tenemos una beba de 11 meses 3 perros y tres gatos.

 
Entramos al paraíso; el lugar donde relajarnos, trabajar a gusto, hacer con felicidad. Nos enamoramos de la beba, Tili y la disfrutamos cada día un poco más! Como si fuera poco Lamaslinda llego a su paraíso también, un gran taller, con muchos materiales y herramientas y su dueño: un loco único, increíble persona que se puso día tras día a trabajar en nuestra camioneta junto a Guille, como si fuera suya!
Audrey y Cyril, ambos Franceses, son los franceses más Venezolanos que puede haber. Nos hablaron de Venezuela con pasión, nos dieron sus puntos de vistas de cada tema y nos ayudaron también a conocer un poquito más del país. Con esa familia hermosa pasamos nuestra Navidad, la bienvenida al 2014 y los cumpleaños de cada uno de ellos 3. Recorrimos las islas del parque, vimos cantidad de delfines, buceamos, fuimos a la montaña y no nos cansamos de admirar la imponente belleza de ese lugar. Fue un mes y medio en el que pudimos apreciar más de cerca el día a día venezolano, haciendo amistad con los lancheros, la gente del mercado, los chinos de los super, sintiendo la escasés de algunos productos, viviendo al ritmo venezolano que a pesar de las dificultades no deja de ser cálido y alegre.
Nos fuimos, volvimos a la ruta sabiendo que algún día tendremos que volver a visitar a esos grandes amigos a esta tierra venezolana que ellos tanto aman y que nos ayudaron a querer y entender un poco más.


Sin dudas nuestras próximas palabras contaran mas de esta Venezuela, con párrafos comprometidos a tratar de explicar lo que vimos o sentimos o nos llevamos de este país, en este momento… bastante doloroso, por cierto.
Mientras, con las manos llenas de pintura y casi despidiendo a Venezuela, nos dedicamos a disfrutar de días de color y voces de niños, pintando un mural acompañados de hermosos (y pequeñitos) venezolanos…

miércoles, 12 de febrero de 2014

PINCELADAS COMPARTIDAS

Y se fue el mural número 13, de esos que hacemos con el corazón y por puro placer. Pero esta vez, como ya pasó en otras oportunidades, no estuvimos solos.  Encontramos en el camino a dos argentinos que comparten un plan parecido al nuestro (como tantos otros) de viajar por Latinoamérica, de conocer otras culturas, otras realidades… de aprender “el catecismo que enseñan solo los viajes” como alguna vez escuche en una canción. Entonces los invitamos a pintar con nosotros y ellos aceptaron, siempre quisieron pintar en su viaje y quizás, quien dice, con este empujoncito también empiecen a dejar huellitas de color a su paso. 
Nos fuimos de Santa Marta una mañana, abrazando fuerte a nuestro gran amigo Quile, aquel colombiano que conocimos de casualidad un día y desde ahí seguimos cruzando caminos hasta en argentina, conociendo su familia y compartiéndole las nuestras, charlado mucho, haciéndonos sentir siempre como en casa en su querida Colombia.

Llegamos en menos de una hora a Palomino. Nos habían hablado bien del pueblito asi que queríamos intentar pintar ahí. Todo se dio de buena manera. Encontramos un espacio para guardar las dos camionetas y aguardar a que el lunes alguien nos diera un si y así comenzar a pintar. Mientras empezamos a empaparnos de la dinámica del lugar. Conocimos a Juan Manuel y su hijo, ambos argentinos, al Pirata, un Colombiano que lleva un parche en el ojo y mil aventuras encima por viajar en camión años y más años. Los tres resultaron una gran ayuda para nosotros, hasta Juan Manuel acabó dejándonos su casa por unos días tras viajar ellos a Venezuela. 

El pueblo de Palomino es lindo, pero extraño. La mayor parte de los comercios esta sobre la ruta, la plaza central queda solo a 2 o 3 cuadras de la carretera y en el parque se puede encontrar una catedral que inunda de fuertes campanazos los días y una canchita de futbol con suelo de tierra que se llena bastante seguido de niños y grandes, jugadores e hinchadas. Una linda postal de recuerdo salvo porque hay mucha mucha basura por todos lados. Cerca, a poquitas cuadras se encuentra el rio que también se cruza con el mar…indispensable para refrescar los días característicamente cálidos.
El “sí” llego ese lunes y de inmediato comenzamos a pintar en una pared de la escuela primaria. Para sorpresa nuestra ese mismo día, cuando estaba oscureciendo nos hicieron parar el trabajo… como suele pasar  no todo lo que brilla es oro y siempre hay alguien que no está de acuerdo. Un policía no estaba nada feliz con que pintemos y seguro un par más de personas. Justificaron su desconformidad diciendo que “contaminábamos”  (¿¡?) pero obviamente tras  la escases de fundamentos  pudimos seguir con nuestra labor. Pintamos varias tardes acompañados de tereres bien helados que nos salvaron del terrible calor de ese pueblo.
La gente por primera vez en nuestras experiencias pintando no se mostró abierta, agradecida  o interesada. Fueron pocos los que se acercaron a charlar, a preguntar a intercambiar experiencias. Esos pocos nos dijeron que ese pueblo estaba mal gobernado, quienes mandaban pretendían que ese sea un pueblo fantasma, que nada mejore.
Al tercer día sufrimos un “atentado”. Al llegar a nuestro puesto de “trabajo” encontramos que alguien había dejado la huella de sus manos en reiteradas partes de la pared con pintura oscura. Sin dudas nos tiró abajo, nos quitó fuerza pero no dejamos de pintar. Los 4 hicimos sin duda un buen equipo, Ana y Ser, los abrazamundos, son personas muy tranquilas que transmiten mucha paz y quizás por eso llegamos a un viernes glorioso con un mural terminado a puro color. 


Nos fuimos contentos, al menos con una alegría propia, quizás sin compartirla tanto como nos pasó en otros lugares donde la alegría es más por conocer gente hermosa que por las pinceladas dadas. Pero sabemos que de un modo u otro al menos algunas personas esos días vieron algo distinto a sus rutinas de días y días iguales, vieron “turistas” o “gringos” dejando color, dejando un mensaje de igualdad, de que todos, a pesar  de las diferencias de piel, estatura, peso, edad, todos… somos iguales.
Charlando con una vecina (porque nadie se la juega a imaginar, todos quieren saber qué significa):  le contábamos que para nosotros esas casitas apiladas eran el paisaje que nos representaba a Latinoamérica:  las favelas de Brasil, las casitas de Quito, las montañitas llenas de casitas de colores de tantos lugares que conocimos… y ella preguntó: ah, ustedes vienen de Latinoamerica???
Ese dia al menos esa señora se enteró que ella también es Latinoamericana… como nosotros los argentinos, como los peruanos, bolivianos, ecuatorianos, brasileños, panameños, mexicanos, ticos, nicas, chapines, salvadoreños, catrachos, como los paraguayos, uruguayos, chilenos,  como los venezolanos, como ella: colombiana. 

Seguimos camino juntos con planes de cambiar de país, llegar a Venezuela, un país del que mucho nos dijeron pero ya teníamos ganas de sacar las propias conclusiones… porque si algo aprendimos es que las experiencias son completamente personales y un país es percibido de distinta manera dependiendo de la persona, del momento, de la compañía y muchos otros factores.
Hoy, publicando este blog y después de casi tres meses en esa intrigante Venezuela aún seguimos sin definir nuestros pensamientos ante este país, sin entender muchas cosas. La próxima será entonces una entrada del blog multicolor, de negros a blancos, de oscuros a claros, un poco de todo, un poco de lo mucho que hay para ver en este nuevo país, nuestro país número   15 de esta gran travesía. 

viernes, 6 de diciembre de 2013

Lo mejor de un viaje

Desde la última vez que escribimos en el blog pasaron tres meses y MUCHAS, realmente MUCHAS cosas…




Bajamos por Centroamérica
Visitamos amigos: otra vez nos sentimos como en casa!
Confirmamos que “los Rodriguez” son y serán nuestra familia Chapina,
que en Honduras contamos con dos grandes amigos: Maria y Adan
que en la Fortuna tenemos una banda de amigos HERMOSOS, cada uno bien distinto, cada uno bien UNICO…
También conocimos (aunque de modo veloz) nuevos países como El Salvador y nuevas amistades como a Tonito en Guatemala, 

Lamaslinda se rompió,
Guille se enfermó,
Logramos dejar una huella de color en Guatemala,
Probamos tiburón, pupusas Salvadoreñas, volvimos a tomar cafecito Chapin, el pastel de yuca de Doña Gloria y las delicias de Doña Maritza
Conocimos Bocas del Toro,
Llegamos a tiempo a Panama
Conocimos a dos lindas personas: Armin y Tania, de alemania
Cruzamos camino (mates y guitarreada) con Nati, Lucas y la Ñata (hasta entonces amigos virtuales)
Lamaslinda volvió a navegar el Mar Caribe dentro de un contenedor,
Volvimos a pisar suelo Sudamericano,
Regresamos a la hermosa Cartagena,
Volvimos a Santa Marta por segunda vez…
Hicimos en un dia de avión lo que hace años habíamos hecho con paciencia a 70 kilómetros por hora,
LLEGAMOS A ARGENTINA!... Y DE SORPRESA!!!!
Disfrutamos del inolvidable casamiento de la Luli y Esteban
Comimos mil asados y cosas ricas, de esas que son bien nuestras y que tanto se extrañan estando lejos
Abrazamos a nuestros amigos una y mil veces
También tuvimos visitas en Argentina: el Quile desde Colombia, bebe y Sole desde Córdoba, y conocimos otro amigo "virtual", futuro viajero, Juan Gabriel...
Abrazamos mil veces mas a nuestros amigos a nuestra familia y...
Nos volvimos a despedir...
Volvimos por tercera vez a Santa Marta, Colombia…



Todo eso??? Y como llega uno a hacer tanto en tan poco tiempo? Quien sabe o como dicen: el que quiere puede. Y nosotros queríamos volver a Centroamérica porque, si bien es real la posibilidad de enviar la kombi desde puerto de Veracruz (México) a Cartagena (Colombia) por el mismo precio que desde Panamá a Cartagena, evitando bajar por tierra, justamente eso es lo que no queríamos evitar sino que sentíamos una necesidad muy grande de volver a ver a nuestros amigos de Centroamérica. Porque, en definitiva para nosotros, lo más lindo y lo más grande de viajar son las amistades que uno siembra en los nuevos países, la gente que a pesar de la diferencia de culturas te llega al corazón y te abraza como si siempre te hubiese conocido. Te genera esas ganas de volver a verlos y sentirte como en casa y en familia.
Por otro lado había surgido algo que cambiaria nuestro modo de pensar, el casamiento de dos grandes amigos nos harian evaluar la posibilidad de volver a Argentina a pesar de nuestra voluntad de nunca regresar sin Lamaslinda andando.
Un mes en Argentina resulto poco, no llegamos a sentarnos tranquilos y tomar mates con largas charlas al lado de cada persona querida, no alcanzamos a hacer todas las cosas que planeábamos pero nos dejo la tranquilidad en el corazón de que “los de siempre” son los de siempre, están alla, esperando a un nuevo abrazo.

Volver no fue difícil ya que teníamos que reencontrarnos con nuestra Maslinda y contamos con muchos planes en la cabeza: pintar en Colombia, Venezuela, Cuba (quien sabe), Brasil, Uruguay, Paraguay… festejar y vivenciar un mundial, de cerca; cruzar el amazonas, etc etc etc.
Desde Palomino, un pequeño pueblo Colombiano compartimos días con amigos del viaje, nuevos amigos: Ana, Ser…. Los abrazamundos… compartimos días planificando el que será nuestro nuevo mural, esta vez Colombiano.
Hoy ya en Colombia, ya no miramos mas al norte, Lamaslinda apunta al Sur y esa es una sensación rara después de meses que fueron años con una meta alla arriba, en México. Hoy, casi pisando suelo Venezolano, mucho mas cerca de “casa” o del lugar que nos vio nacer, miramos hacia atrás y vemos unos últimos meses intensos, de muchas emociones. Nos reencontramos con gente muy querida: de esa que nos acompaña desde la infancia y de la que conocimos en el viaje. Nos damos cuenta que el estar viajando nos abrió muchas puertas y no solo nos permitio conocer nuevos paisajes, otras culturas, diferentes modos de pensar…. Además nos regaló lo mas lindo: las amistades.

martes, 13 de agosto de 2013

Lo mejor del mundo es la cantidad de mundos que contiene

Recorrido total del país de México

  Como decíamos en la publicación anterior comenzamos a movernos nuevamente, y de qué manera! Salimos del DF con todas las pilas rumbo a la Huasteca Potosina, motivadísimos por recomendaciones de amigos y fotos que habíamos visto de alguno de sus paisajes. Luego de muy altas montañas y una noche en Jalpan, un pueblito hermoso y montañoso que nos recibió muy hospitalariamente, disfrutamos de aquella zona con mucho placer; rodeados de mucha vegetación verdísima y mucha agua paseamos por Xilitla nadando en sus pozas y caminando por el castillo que un europeo loco construyó en el medio de la montaña; acampamos cerca de la cascada Tamul a orillas de un río de aguas turquesas increíbles; visitamos el Sótano de las Golondrinas, que es un agujero de 60 mts de diámetro y 500 de profundidad en el que por la mañana y las tardecitas las golondrinas, cotorras y algún que otro murciélago dan un espectáculo único; recorrimos la Laguna de la Media Luna formada por muchos arroyitos de agua cálida y transparente y de la que nos evacuaron ante el repentino surgimiento de un incendio forestal. Visitamos un par de comunidades en las que intentamos pintar pero en las que no pudimos por estar finalizando el ciclo lectivo.
Castillo de Edwar James, Cascada de Tamul, Real de Catorce, Camino a Margaritas

  Seguimos subiendo a buen paso hasta Matehuala, donde atravesamos el Trópico de Cáncer siguiendo una ruta seca y repleta de cactus, y llegamos a Real de Catorce, un pueblito mágico como pocos, un lugar aislado de todo al que para llegar es necesario viajar 20 km de empedrados en subida y atravesar finalmente un antiguo túnel de 2 km. Un pueblito semidesértico, rodeado de montañas y nubes donde cada metro es un paisaje que amerita ser fotografiado. Allí tampoco pudimos pintar debido a que no está permitido alterar las fachadas de las casas ya que se busca mantener ese aire antiguo, colonial característico de tantos poblados mexicanos.
  Ese fue nuestro punto más al norte, lo más lejos que estuvimos de Argentina, ya que si bien la idea original era llegar hasta Tijuana, la ciudad latina que más lejos estaba de nuestro país, decidimos cambiar de planes y comenzar el descenso (regreso es una palabra que nos cuesta mucho y vamos a tratar de utilizarla lo menos posible) por varios motivos, entre ellos la gran cantidad de km con el consecuente gasto en combustible, los peligros de las rutas poco transitadas por esas zonas y proximidad cada vez mayor del mundial en Brasil. Fue muy difícil dejar de mirar al norte, estando tan ahí las ganas de seguir se hacen más y más fuertes pero fue una decisión conjunta de la que no estamos arrepentidos para nada. Ya habrá una nueva oportunidad de investigar esas zonas.
  Pasamos por poblados áridos como Wadley y Margarita, conocidos por el peyote que crece en sus alrededores; llegamos a San Miguel Allende por un par de días en los que recorrimos sus hermosas calles adoquinadas y admiramos grandes iglesias y casonas coloniales, visitamos sus parques y alrededores. Anduvimos por Guanajuato, increíble ciudad llena de túneles y puentes, que podría haber sido de nuestras favoritas en México, salvo porque luego de visitar la casa/museo de Diego Rivera fuimos robados (nos abrieron la camio y se llevaron nuestra compu con fotos, trabajos y demás). 

Callecita y Catedral de San Miguel de Allende, Calle subterránea en Guanajuato

   Una noche en Querétaro para regresar al DF a ser mimados por nuestros amigos, al punto de recibir una computadora que los chicos de Proyecto Miradas no usaban y que hoy en día nos salva las papas (como siempre decimos todo lo que va, viene,  por ello es importantísimo siempre hacer el bien); festejamos el cumple de Marielon y partimos rumbo a Oaxaca por una ruta impresionante, rodeada de montañas impactantes, muy distintas unas de otras.
En Oaxaca conocimos a Jhonatan, un argentino que está allí hace un tiempo con su familia y con el que compartimos unas cuantas charlas. Allí sí pudimos pintar nuestro mural mexicano, el Nº 11 en lo que va del viaje, y nos alegró muchísimo poder hacerlo ya que es una ciudad muy cultural llena de arte por todas partes. 

Nuestro mural en Berriorizabal 109, Oaxaca

  Llegamos justo para la Guelaguetza, un festival anual enorme en el que hay eventos por 10 días seguidos así que mientras pintamos pudimos disfrutar de recitales (entre ellos el de Lila Downs), desfiles, comidas típicas y los infaltables mezcalitos. 


Festejos de la Guelaguetza, Oaxaca

    Por si fuera poco festejamos el día del amigo con Majo y Lucho, nuestros entrañables amigos de Kombi Sudaka a quien no veíamos desde Máncora, dos años atrás. La gente de Oaxaca fue pura amabilidad con nosotros, comprando artesanías, dándonos 
agua, prestándonos un baño, felicitándonos por el mural. Visitamos Hierve el Agua, un lugar muy lindo donde cascadas de agua se fueron petrificando hasta transformarse en cascadas quietas; pasamos por Mitla a buscar más mezcal y salimos todos juntos rumbo a la costa, llegando a Puerto Angel luego de un día largo de manejo, con mil curvas, subidas, bajadas y cambios de clima constante. 


Armamos rancho con las combis en Zipolite, Puerto Escondido y Huatulco, siempre encontrando mucha amabilidad en la gente y paisajes espectaculares de barrancos, mucha vegetación y un Pacífico transparente y hermoso con muchas olas. 

Playa Carrizalillo en Puerto Escondido y Playa Arrocito en Huatulco

  Pollo asado, pescado a la plancha y a la parrilla, guiso de lentejas fueron algunos de los platos con los que nos deleitamos; noches de charlas y hasta bailongo bajo un árbol a la luz de las combis con trencito incluido (comandado por Laika, la perra de los chicos) hicieron de esos días unas semanas muy alegres y distendidas. Metiéndole mano a Lamas que nos sigue hacer renegar, pescando y tejiendo festejamos el cumple de Lucho y nos despedimos quien sabe hasta cuándo y dónde, rumbeando por el momento en sentidos contrarios. 

  Fueron 11 meses en México y dejar el país nos costó mucho, se sintió en el corazón… dejamos muchos amigos, nos reencontramos con otros que extrañábamos y sin duda aprendimos bastantes cosas.  
  Ahora Lamaslinda mira al sur desde Guatemala,  felices como si hubiésemos vuelto a casa…pero eso es para la próxima entrada. 

sábado, 29 de junio de 2013

Ciudad Capital!!

Un día Lamaslinda (nuestra camioneta) dijo basta y no llego si quiera a Puebla, lugar donde teníamos conocidos y podíamos arreglarla. En México hay dos tipos de rutas: las de cuota (autopistas donde se pagan peajes carísimos, los caminos son amplios y muy bien cuidados) y las libres (donde no se paga nada y los caminos están bastante bien, solo que las carreteras no son anchas y se atraviesan muchos pueblos, el camino se vuelve más lento). En las autopistas ante una avería del auto se puede recurrir a un servicio de grúa gratuito y para nuestro alivio ese día estábamos transitando increíblemente por una autopista. No la pasamos nada bien, y tuvimos como siempre la mano de gente única en el camino que nos ayudó como si fuéramos sus hijos; un mecánico que dio todo lo que pudo para asistirnos de modo rápido y efectivo, todos sus vecinos dándonos cariño y distrayéndonos del mal momentos con charlas y preguntas… pero Lamaslinda solo llego en grúa, ya sin aliento. 

A esa altura teníamos todo tipo de ideas por la cabeza: hasta venderla! Pero después de un mes y medio super intenso con mil y una anécdotas (multicolores, buenas y malas) tuvimos a nuestra camioneta arreglada por fuera y por dentro. En Puebla además de tratarnos de la mejor manera posible, el Borrego (Cristian, un chico de nuestra edad) se puso a la par nuestra a trabajar en Lamaslinda como si fuera suya! El junto a su novia Muthza y su familia nos dieron una mano enorme y juntos compartimos noches en La Pulkata, comidas típicas, explosiones del volcán Popocatepetl y cuidado de perros intensivo.


Llegamos al DF cansados pero felices, con mucha ansiedad por ver a nuestros amigos del Halcón por Latinomérica pero pensando en partir a la brevedad por lo poco que nos agradan las ciudades grandes. Y, si hablamos de ciudades grandes, el DF merece un premio! Pensábamos que sería agobiante estar allí, siendo una de las ciudades más grandes del mundo, pero entre tanta inmensidad uno no llega a entender las dimensiones, el sistema de transporte funciona de maravillas  permitiéndote recorrer todos los puntos de la ciudad (por debajo en el Metro y por arriba en el Metro bus) y por suerte se conservan hermosos y amplios espacios verdes.

Reencontrar a Mari y Samu, los “padres” del Halcón (un Falcon único que los trajo desde Argentina y compartió momentos y travesías con nuestra camioneta) fue como sentirnos en casa! El poco tiempo se convirtió en un mes, pasamos un cumpleaños en su casa que ya la sentíamos como nuestra, jugamos, charlamos, paseamos por la ciudad…
En el DF hay mil cosas para hacer y si es en buena compañía: mejor!  Así que con estos amigos dimos las vueltas que pudimos por la ciudad llevándonos muchos buenos recuerdos, aprendiendo un poco de todo y con ganas de poder volver.  Como si fuese poco a la última semana se sumaron Belu y Jorge, dos cordobeses que andan en un Citroen (la Flecha Negra) haciendo espectáculos de títeres, unas bellezas de personas. Así que entre los 6 hicimos un buen equipo también!




Para tener un rápido pantallazo del DF, al menos ante nuestros ojos, nuestros consejos son estos:

Movilidad: guardar el automóvil lo más rápido posible! En el DF existe “pico y placa” (determinados días los vehículos con patentes terminadas en ciertos números no pueden circular por la ciudad) y el transito es un caos (mas en horarios de entrada o salida laboral).
Sin embargo con el Metro (subte) y Metro bus (colectivo) se puede llegar a cualquier sitio (hasta el aeropuerto) por $3 (pesos mexicanos) cada viaje. En internet se puede consultar también los recorridos de las líneas!
http://www.metro.df.gob.mx/
Zócalo: es el centro de la ciudad de México. El Zócalo ha sufrido grandes cambios a lo largo de la historia, sus edificios han sido demolidos o remodelados varias veces. Así mismo, con una arquitectura bellísima fue construido sobre un antiguo lago y se observa hoy en las catedrales pruebas de su continuo hundimiento.
¿Cómo llegar? Metro línea 2, estación Zócalo.
Palacio de Bellas Artes: Vale la pena al menos verlo por fuera y por dentro en la planta baja. En la planta superior se encuentran murales de Siqueiros, Orozco, Rivera, Camarena. Costo entrada: $43. Domingos gratis para extranjeros y mexicanos. Queda muy cerquita del Zócalo.
¿Cómo llegar? Metro línea 2, estación Metro Bellas Artes.
http://www.palacio.bellasartes.gob.mx/
Poliforum: Mural de Siqueiros. Mural enorme, según dicen el más grande del mundo  (aunque nosotros vimos uno mucho más grande en Trujillo Peru), se puede observar mientras una plataforma gira. Entrada $15 (pesos mexicanos). Horario:10 a 18 hs.
¿Cómo llegar? Estación MetroBus Poliforum. Estación Metro: Línea 3, estación Eugenia. Línea 7, estación San Pedro de los Pinos.
http://www.polyforumsiqueiros.com/
Museo de  Antropología: Increíble museo. Imperdible. Está situado dentro del Bosque de Chapultepec. Toma mucho (realmente mucho) tiempo recorrerlo. Como consejo es posible salir a descansar y comer algo, luego se vuelve a ingresar con la misma entrada. Costo entrada: $53. Domingo gratis para mexicanos (o extranjeros con FM3). Horario: 9 a 19 hs.
¿Cómo llegar? Estación Metro Auditorio (luego se caminan unas cuadras).
http://www.mna.inah.gob.mx/
Basílica de Guadalupe: para creyentes y no creyentes. Más allá de la religión es un sitio digno de visitar, lleno de paz y muy atractivo por sus iglesias y paisajes. Para quien cree, la virgen de Guadalupe es muy venerada en todo México y muy conocida por sus milagros y apariciones. Hay varias capillas, muchas explicaciones sobre sus apariciones y más mercados donde comprar artículos relacionados a la virgen. Al igual que en el Zócalo es increíble ver las maravillas a nivel arquitectónico así como cada una de ellas con riesgos de derrumbes y hundimientos.
No se paga entrada. Todos los días de 6 a 21 hs.
¿Cómo llegar? Estación del Metro: la Villa Basílica
http://www.virgendeguadalupe.org.mx/
Bosque de Chapultepec: parque situado en la delegación Miguel Hidalgo. Cuenta con dos lagos artificiales, varios monumentos, fuentes, zonas para hacer deportes, varios museos para visitar (Museo de Antropología, Museo de Arte Moderno, Museo del Caracol, Museo Tamayo de arte contemporáneo y el Castillo de Chapultepec) y un zoológico de entrada gratuita.
¿Cómo llegar? Metro: Línea 1, estación Chapultepec y Línea
Casa Azul de Frida Kahalo: es la casa donde Frida nació y vivió la mayor parte de su vida. Ubicada en el barrio de Coyoacan, es imperdible, al menos en nuestra opinión. Costo de la entrada: $80 (el boleto incluye la entrada al Museo Diego Rivera Anahuacalli). Horarios: martes de 10 a 17:45 hs, miércoles de 11 a 17:45 hs, jueves a domingo 10 a 17:45 hs.
¿Cómo llegar? Calle Londres 247. Metro: Línea 3, estación Coyoacan.
http://www.museofridakahlo.org.mx/
Museo estudio Diego Rivera y Frida Kahalo: ubicada en San Angel. Son dos casas donde vivieron los dos aunque comunicados por un puente. Costo de la entrada: $12. Horario: de martes a domingos de 10 a 18 hs.
¿Cómo llegar?: Calle Diego Rivera s/n esquina Altavista, colonia San Angel.
Metro: Línea 7, estación Barranca del Muerto.
http://www.estudiodiegorivera.bellasartes.gob.mx
Ruinas de Teotihuacan: son realmente imponentes. Es ideal visititarlas todo el día por lo que es recomendable llevar algo para almorzar, aunque en el lugar hay comida y bebida y según dicen no permiten el ingreso de alimentos. Tambien es bueno llevar algun tipo de protección solar, casi no hay sombra. Horarios: el museo se puede visitar de 8 a 17 hs
¿Cómo llegar?: están ubicadas a aproximadamente 40 km al noreste de la ciudad de mexico. Se puede llegar tomando un bus desde la terminal norte, por $40, hasta la puerta de Teotihuacan. La entrada a las ruinas es de $57 e incluye el ingreso al museo.
http://www.teotihuacan.inah.gob.mx/
Estadio Azteca: si querés emocionarte hasta las lagrimas con un rectángulo de césped y paredes de concreto llenas de magia no podes dejar de visitar el estadio. $80 la visita guiada q te lleva por tuneles, vestuario, cancha y tribunas. Todos los días del año desde las 8hs hasta las 18hs.
¿Cómo llegar?: Parada Estadio Azteca del Tren Ligero, que se toma en la parada Tasqueña del metro.
http://www2.esmas.com/estadio-azteca/
Cineteca: para ver películas a menor costo se encuentran las cinetecas, se pueden localizar las sedes según la zona. Los costos varian entre $25 y $40 pesos mexicanos.
http://www.cinetecanacional.net/
Compras
Ciudadela: una feria grande con artesanías típicas de México. 
¿Cómo llegar?: Balderas esquina Jose morelos. Metro línea 1 y 3, estación Balderas. 
Paseo de los artesanos: topara comprar algunas artesanías y materiales para hacer artesanías. Calle Uruguay
¿Cómo llegar?: llegando al Zócalo, (Metro línea 2 estación Zócalo) sobre calle Uruguay entre 5 de febrero e Isabel la Católica.
Tianguis Chopo:
Feria de ropa de rock y similares, se encuentran cosas muy lindas.
¿Cómo llegar?: MetroBus estación Buena Aventura.
Tianguis Pino Suarez:
todos los días se puede encontrar ropa, cosas de librería y otras cosas a bajo precio y los días DOMINGOS se puede encontrar también una feria de ropa usada.
¿Cómo llegar?: Metro línea 2 estación Pino Suarez.
Tianguis Santa Marta: sdías miércoles.Se puede encontrar de todo, realmente de TODO.
¿Cómo llegar?: Metro línea A, estación Santa Marta.




Después de dos meses y medio (interrumpidos) de sedentarismo y finalmente con Lamaslinda en buen estado estamos listos para seguir camino y volver a la vida nómade, la vida el camino… en la que hacen falta menos cosas y se valora lo esencial. Cada vez que nos “sentamos” a vivir un rato como los demás, viendo sus tiempos, sus horarios, su prisa, nos damos cuenta que nos contagiamos y empezamos a tener más “necesidades”. Espesamos a acumular más cosas, a tentarnos ante las ofertas de consumo y ahora al volver a la camioneta nos encontramos necesitando verdaderamente la mitad o menos de todo eso que al estar en el día a día de las rutinas de las ciudades todos creemos necesitar.
Seguimos camino con muchos planes y deseos en los próximos kilómetros, con Lamaslinda renovada con nuevos colores y dibujitos hechos con amor, con el corazón contento de haber encontrado a Mari, Samu, Lali (otra viajera hermosa que visitarmos en el Df) los Wawas (Belu y Jorge) y volviendo a la vida del camino a ver mapas, a conocer cosas nuevas a compartir con gente desconocida, a llenar la cámara de foto y el corazón de buenos recuerdos...