lunes, 15 de abril de 2013

¿Tengo mucho o no tengo nada?


De todos los países de Latinoamérica, Cuba nos generaba una intriga especial y unas ganas enormes de estar ahí y vivir su realidad desde cerca para sacar una conclusión de lo vivido. Después de recorrer la isla un mes, de enamorarnos del país, de conocer cosas positivas y negativas, podemos sacar mil conclusiones pero no podemos estar ni en contra ni a favor, solo podemos entender a Cuba y su gente como únicos en el mundo.  



Pudimos vivir del modo más cubano posible y en esa cubaneidad, en tantas charlas compartidas encontramos cosas maravillosas y admirables, verdaderos logros de aquella Revolución que no se olvida desde enero de 1959. En Cuba nadie muere de hambre! El estado le da a cada ciudadano una libreta para tachar alimentos básicos por mes. Sí, es bastante miserable la cantidad pero nadie muere de hambre y “por la libre” comprar alimentos es super barato!. En Cuba la educación y la salud son gratuitos y se palpa al hablar con la gente que en su mayoría es muy culta (nos pasó de estar almorzando al paso y un obrero que se nos acercó con curiosidad inició una charla donde sin dudas sabía más de argentina que nosotros).

En Cuba no hay contaminación visual de carteles y más carteles ofreciendo cosas para comprar (aunque cada vez son más los productos que “entran” a la isla para tentar a los cubanos a gastar sus escasos billetes en nuevos sabores de otros países como bonobones Arcor, helados Nestlé, etc., etc.). En la isla en lugar de grandes carteles publicitarios hay carteles con frases que hablan de la Revolución, reviven al Che, apoyan  al socialismo, citan a Fidel.
 

En Cuba, los cubanos, personas que a pesar de la nostalgia por no poder salir de la isla o elegir con libertad no pueden lograr discimular sus sonrisas, dicen que si pudieran salir (porque ahora “pueden” pero les faltan permisos y dinero) volverían a Cuba, elegirían su país… porque AMAN su país.
 
Y sí... es un país que huele a tabaco y sabe a café y ron, donde se respira seguridad y se camina al ritmo de quien pasea, nunca se le niega el buen día y las buenas noches a cualquier vecino y en las calles no faltan las charlas y el dominó… en Cuba no existen las armas de fuego, y eso es IMPAGABLE!



Pero claro, nada es perfecto y en Cuba menos. Nada es fácil, tomar una “guagua” (bus) lleva su tiempo y pasos, ganar dinero significa ideárselas para conseguir moneda tras moneda y ningún sueldo da ganas de pasarse la vida trabajando (no superan los 30 dolares quizás). Las trabas son muchas, conseguir dinero cuesta muchísimo y aun con dinero no todo es libre, por ejemplo: un carro no les está permitido a todos, o un médico especializado no puede poner su propia clínica… crecer, evolucionar, progresar… son palabras que en Cuba tienen otro color y sabor.

Así es notable como las nuevas generaciones se “tientan” viendo las cosas que llegan de afuera, las cosas de marca, las que muestran los pocos canales de Tv o las que algún familiar que “está afuera” les puede enviar. Y así van empezando en algunos casos a darle más valor a esas cosas que se compran y te hacen ser “más que el de al lado” olvidando la igualdad, olvidando lo más valioso que ellos tienen: alimento, techo, salud y educación para todos.

Un día un señor nos dijo: Lo que pasa en Cuba es un problema generacional, a mis padres la Revolución les dio un par de zapatos, literalmente, porque ellos no tenían qué ponerse en los pies. Yo en cambio nací con un par de zapatos y ahora se me esta rompiendo, me están quedando chicos, y quiero otro! Y ni hablar de mis hijos, y los que serán mis nietos… ellos ni se acuerdan de la Revolución, no saben lo que es eso.
De punta a punta,llegando hasta el Oriente Cubano donde está la primer ciudad fundada por los españoles, tuvimos a suerte de conocer Viñales, La Habana, Varadero, Santa Clara, Trinidad, Cienfuegos, Santiago de Cuba y Baracoa. Contactos, datos, recomendaciones tenemos miles para quien las necesite al viajar! A nosotros todos nos aconsejaron llevar cosas para regalar ya que en Cuba son muchas las necesidades y la gente es muy agradecida al recibir cosas como shampoos, dentífricos, bolígrafos, ropa, etc. Lo que nadie se acordó de decirnos es lo que Aristides nos explicó en breves palabras: "Los cubanos no damos lo que nos sobra, compartimos lo que tenemos", es que los cubanos a pesar de esas necesidades abren su corazón y tienden una mano al de al lado.

 
 
Ante nuestros ojos ningún sistema es perfecto y mientras en Cuba hay más justicia en el
resto de los países hay más libertad. Al salir de Cuba con esa libertad que gozamos elegimos que en nuestro pasaporte figure el sello cubano que recuerde nuestro paso por ese maravilloso e intenso país. Es una elección, ya que al entrar y salir de Cuba la visa va en un papelito a parte… es que sino para los extranjeros que tienen un sellito Cubano en su pasaporte la entrada al señor Estados Unidos se vuelve más difícil… 

Al llegar a Playa del Carmen nos recibió Maicol, un amigo uruguayo que además de cuidar nuestra "mas linda" al ausentarnos, nos abrió las puertas de su casa, nos hizo sentir de la mejor manera y nos despidió junto a Bebe, Sole, Ger, Dani y Ricki con un gran asado al mejor estilo argentino... regado en fernet!

Ahora volvimos a la vida en las carreteras, tomando mates, leyendole al Guille algunos libros mientras maneja, escuchando Dolina, disfrutando de los paisajes. Los primeros kilómetros de esta nueva etapa viajera los compartimos con Bebe y Sole, conocimos Merida, disfrutamos de un cenote y fuimos prolongado la inevitabe despedida, que sucedió al fin y al cabo dejandonos el sabor de unos abrazos muy fuertes, muy sentidos con promesas de volver a cruzar caminos... 



miércoles, 27 de febrero de 2013

Fue sin querer queriendo!



 Dijo el Chavo, y así como así se pasaron casi 6 meses desde que entramos a México.

 Un año nuevo nos recibió con muchas visitas más de familia y amigos que aprovechamos al máximo; unos hermosos días en familia con Marina, Cleu, Delfi y Jochi, otros tantos con el amor materno de la Ceci, algunitas noches con amigos de siempre que llagaron de sorpresa, todos acompañados religiosamente de fernet y yerba. Su presencia nos cargó las pilas de olor a casa y abrazos y risas conocidas, cálidas y nuestras.


 Con la excusa de renovar la visa de Lamas acomodamos un par de cosas en la camio (un poco de agua, fruta y fideos) llenamos el termo y tempranito salimos a la ruta rumbo a la frontera con Belice. Mantenernos tanto tiempo en un mismo lugar no es usual para nosotros  y ya empezábamos a necesitar con ganas movernos un poco, salir a pasear en busca de cosas nuevas por conocer. No hay nada más lindo que tomar unos mates mientras manejo y la rubia me lee un libro.

 Previa parada a almorzar en Bacalar, pueblo q no deja de asombrarnos por la belleza de su laguna, llegamos a la frontera en las afueras de Chetumal pasado el mediodía. Para obtener nuevamente 6 meses de estancia necesitábamos salir de México por lo menos 3 días… o pagarle al agente migratorio 1500 pesos cada uno, algo así como 120 dólares por persona. No teníamos apuro ni ganas de darle ese dinero a ese señor, por lo que nos adentramos curiosos en este pequeño país centroamericano.

 Según nosotros Belice no forma parte de América Latina, ya que principalmente hablan inglés. Sin embargo su variedad cultural y étnica, lleva a que entre los apenas 350.000 habitantes que hay en todo el país coexistan grupos indígenas, españoles, negros, ingleses, alemanes menonitas, turcos y chinos desparramados por todo el país lo que hace que en algunas regiones, además de inglés se hable español, en otras kriol, en otra alemán, en otra garífuna que es una mezcla  de idiomas caribeños e inglés. Por eso no es raro ver pasar en bici a un chino medio negrito con rastas hasta la cintura.

 Su atractivo natural también es enorme, ya que cuenta con gran cantidad de ríos que atraviesan todo su territorio hasta desaparecer en el mar; posee una de las barreras coralinas más grandes del mundo, islas paradisiacas como la que Madona le dedicó una canción, un agujero azul en medio del mar que, según dicen los de por ahí no tiene fondo y es excelente para bucear; largas y blancas playas, ruinas mayas en medio de la selva…

 Nada de esto vimos nosotros.
 Sin embargo pudimos disfrutar de un mar cuasi laguna que era un espejo solo para nosotros, con el agua que no llegaba a ser ni dulce ni salada debido a que dos rio desembocaban cerca de allí. Nuestra estancia en Belice se redujo al pequeño poblado Consejo Shores a escasos kilómetros de la ciudad de Corozal, cerca de la frontera mexicana. Corozal y Consejo Shores son dos lugares totalmente distintos ya que mientras el primero es una ciudad pobre, fea, abandonada en la que habitan beliceños que hablan un poco de español, la segunda viene a ser como un barrio residencial en el que se instalaron jubilados estadounidenses luego de comprar todas las tierras a orillas del mar. Allí construyeron sus casas con enormes jardines de césped impecable que llega hasta la calle (que muy inocentemente se llama Calle del Contrabando) por la que salen a caminar o en bici, pasear al perro y saludarse.


 Un viejito piola nos indicó donde podíamos estacionarnos para dormir, un parque verde y arbolado a orillas del mar, y como estaba oscureciendo preparamos una cenita y nos tiramos a ver las estrellas que estaban en su esplendor máximo gracias a la ausencia de luz artificial en las calles. Pasamos unos días muy relajados allí, siendo observados por viejitos intrigados y preocupados por nuestra presencia en el lugar. Yo creo que todos vinieron a preguntarnos quien nos dio autorización para estar allí, y de paso a chusmear un poco. Mientras tanto, nosotros desarrollábamos actividades amenazantes y subversivas del tenor de: jugar a las cartas, nadar, leer, jugar vóley y hacer artesanías. 

Finalmente las autoridades del lugar se hicieron presentes con traductor y todo,  lo que más les intrigaba era como habíamos descubierto ese lugar; mirando un mapa señor! Luego de examinarnos  determinaron oficialmente que éramos inofensivos y que la inseguridad que los vecinos sentían por nuestra presencia no tenía fundamento. Sin embargo estamos seguros que todo el vecindario respiró aliviado cuando vieron partir despacito a Lamaslinda Viajera y pudieron regresar  al fin a sus trotes, paseos en bici, juntar la caca al perro y saludarse.

 Nos quedamos con ganas de conocer el resto de Belice, ya que los pocos habitantes de Corozal con los que hablamos nos pareció gente muy amable y cordial. Sin embargo preferimos ahorrarnos ese dinero para la frutilla del postre, el dulce de leche del bombón escocés:
C U B A!!!
Proximamente
Solo en
www.daviadaparamas.blogspot.com

jueves, 20 de diciembre de 2012

M E X I C OOOOOOOOO!!!!!!!!!


Dejamos atrás Guatemala, dejamos atrás grandes amigos, hermosas familias y muchos lindos recuerdos, con la esperanza de reencontrarnos de regreso por América Central.  Dejamos atrás la mágica ciudad de Antigua y a nuestros amigos bomberos que tan hospitalariamente nos recibieron. Dejamos atrás el Lago Atitlán… Dejamos, soltamos y seguimos.
 
   Y llegamos a  México finalmente!!!! Sin mucha certeza sobre que rumbo tomar, las rutas se abrían en abanico y las opciones eran muchas y todas tentadoras. Con Lamaslinda herida comenzamos a introducirnos al estado de Chiapas, verde y montañoso, por rutas zigzagueantes y cerradas por la vegetación. Nuestra primer noche en el gigante del norte la pasamos en un pueblito metido en la serranía, donde pudimos descansar y mimar un poco a la combi.

   Ya en San Cristobal de las Casas nos reencontramos con Lucre y el Mudo quienes estaban viviendo en una casita hermosa en las afueras de la ciudad junto a algunos italianos, israelíes, un chileno y un par de argentinos mas.
   Lamas tenia reservado un espacio de lujo en el enorme patio, donde simpáticos caballos la visitaban cada mañana. Milanesas de cerdo a la napolitana, pancito casero, tequila, mezcal, macramé y grullas sirvieron de bienvenida y entretenimiento a nuestra estancia allí, ya que la lluvia constante impidió que podamos recorrer mejor esta turística ciudad colonial. Lo que no impidió es que conozcamos a Negra, la hermosa hija de Sofi y Yayo que nació allí luego de recorrer varios países en la panza de mama Sofi.  

   Decidimos doblar a la derecha y encaminarnos rumbo a Yucatán, dejando para mas adelante el resto del país, desviándonos un poco de Tijuana y buscando el mar Caribe al cual no veíamos desde Puerto Viejo, Costa Rica. Primera escala en Palenque, segunda y tercera en pueblitos ruteros hasta llegar a Bacalar y su Laguna de siete colores, un lugar precioso que combina belleza y tranquilidad, sencillez paradisíaca de pueblo mágicamente escondido. Un fuerte forma parte de la plaza central, en la que esa noche participamos de la apertura de la temporada turística disfrutando los manjares de los restaurantes de lugar. La laguna es increíble, del mismo color que el mar caribe, pero de agua dulce, poco profunda y con muellecitos de madera con palapas (quinchos de paja) desde los que nos zambullimos rato largo.
   El club náutico nos permitió descansar a orillas de esta laguna formada gracias a los manglares (especie de ecosistema de plantas que cumplen la función de filtrar la sal del agua marina, reteniéndola en sus hojas y dejando pasar al agua ya dulce) y allí conocimos a Clari y Joaco quienes viajan en la Westi, su combi 10 años menor que Lamas y que es hermosa. Con ellos decidimos seguir camino juntos, y en Tulúm recibimos a la Luna llena a orillas del mar, entre mate y charla. Ya en Playa del Carmen nos encontramos con Fede y enseguida nos ubicamos en la casa de Carla, una española re buena onda que nos brindó hospedaje por un mes, mes muy divertido que sirvió para conocernos mas con los chicos y compartir muy lindos momentos. También nos vino de 10 para poder buscar la que será nuestra casa hasta marzo. Es una casa/castillito en la que estamos recibiendo la visita de Lulú y en la que esperamos con ganas la llegada de familia y amigos.
  
   Por el lado laboral hicimos de todo un poco; artesanías no nos dejan vender porque somos extranjeros, pero nos dejaron participar de una feria un solo día y nos fue muy bien; trabajar en bares no es tan sencillo porque se necesita visa laboral, que se otorga desde argentina, aunque siempre hay excepciones ya que Diani pudo trabajar un tiempo en una pizzería italiana; vendí trufas, fuimos extras de una peli, armé escenarios, trabajamos en bodas, descargué 6000 piñas de un camión, la rubia fue vestuarista. Empezamos a pintar murales y nos fue muy bien por suerte, esperamos poder seguir haciéndolo.
   Por el lado placentero fui a Isla Mujeres a ver un recital de La Renga; fuimos a Puerto Morelos a un reci de Notevagustar, con el que le dimos la bienvenida a la Luci, acompañados de caipiriñas a montón; fuimos a Akumal a nadar con tortugas y miles de peces de colores; fuimos a Tulúm a pasar días de playa y noches de estrellas fugaces junto con amigos que fuimos conociendo, visitamos sus ruinas; recitales de jazz, futbol en la playa, noches de bares, tartas, ñoquis, todo muy lindo y variado.
   Como en todo lugar turístico, la gente es solo un número (conocimos a una mexicana que para poder trabajar necesitaba teñirse el pelo, ya que solo los extranjeros podían ser rubios, colorados o castaños; ella tenia q ser morocha), y lo único que importa acá es la plata, así que si tenes mucha serás bienvenido y sino correte a un lado y no me quites el tiempo que el tiempo es plata. Aquí como en todos lados sale a la luz lo equivocada que esta la sociedad al darle importancia a las cosas: por sacarte unas fotos para una publicidad te pagan entre 400 y 1000 pesos, por trabajar 12 hs moviendo hierro y maderas 300; por ser extras para una propaganda 5000 pesos, por trabajar 10 hs como mesero 130 pesos. Y cuanto gana un maestro? La imagen vale mucho más que la salud o la educación, lo de afuera vale mas que lo de adentro y eso no esta bien nunca ni en ninguna parte, pero no es nada nuevo lo que digo.
  
    Que en el 2012 no se termine el mundo no quita que sea un buen momento para ponernos a pensar un poco en que es lo que realmente necesitamos para ser felices, para poder dejar una marca positiva en nuestro paso por el mundo, para nuestros hijos y nietos y también para nuestros padres y abuelos.     Nos hemos dado cuenta que estamos aquí y ahora para aprender y enseñar, para dar y recibir,  y que esa dualidad debe ser pareja, equilibrada. Es fácil y muy lindo recibir y recibir, pero mucho mas importante es saber darse cuenta que los demás necesitan y mucho, y mucho mas lindo es poder ayudar y dar a los demás. Esperamos poder estar a la altura de tan importante compromiso y poder dar algo de lo que tanto hemos recibido.

sábado, 11 de agosto de 2012

¡Corazón Chapín!


Guatemala nos abrazó desde el primer día y aún lo sigue haciendo, y para nosotros siempre va a ser un país al que recordaremos como familia.
Tal vez porque sus paisajes verdes, cargados de montañas atravesadas por ríos cristalinos, nos hicieron acordar a Costa Rica (y un poco a Ecuador) donde gente hermosa, a la que recordamos a diario nos trató como a sus hijos, hermanos, amigos…  Tal vez porque tuvimos la suerte de conocer "Chapines" (como se conoce a los Guatemaltecos) amables y hospitalarios que no dudaron un segundo en abrirnos las puertas de sus casas y brindarnos mil oportunidades de conocer su cotidiano, su trabajo, comidas, amigos, reuniones, pasiones…
 Sin dudas es un poco de todo esto lo que hace que sigamos disfrutando de sus bondades.
Los últimos días en Honduras fueron intensos, comenzando por un viaje largo y complicado desde Tegucigalpa hasta Copán Ruinas en el que Lamaslinda sufrió el desastrozo estado de las carreteras y amagó un par de veces con no querer avanzar un metro mas, sin embargo… como siempre… nos llevo a destino.
Copán Ruinas, pueblito de calles adoquinadas metido allá arriba en la ladera de la montaña, recibe a diario turismo de todo el mundo que visita las ruinas Mayas de Copán, pertenecientes a la cultura que tan de moda se encuentra este año principalmente, a causa de uno de sus calendarios y las malas interpretaciones que se dieron al mismo.
Aquí pudimos sentir todo el amor y el desprecio que el ser humano es capaz de dar, lo primero gracias a Oscar (dueño de un hospedaje que nos dio lugar para que nosotros podamos dormir en la camioneta y Milton y Nahuel pusieran su carpa durante los días que nos quedamos allí) y lo segundo gracias a una señora que nos vio vendiendo nuestras artesanías en la calle y de aburrida que estaba nomás llamó a un municipal para que nos eche, porque somos extranjeros y le robamos el trabajo a los demás.
Sólo nos dejaron vender el fin de semana, lo suficiente para que podamos juntar la plata para conocer las ruinas, que no cuentan con un solo cartel explicativo para que contratemos un guía que cobra 50 dolares!!! Imposible para nosotros, por lo que paseamos varias horas por el verde césped, entre antiguas construcciones de las que no pudimos aprender nada. Sin embargo uno siempre aprende algo y guiados por el aleteo impactante de las guayas (como un papagayo enorme, todo rojo con varias plumas de distintos colores) nos encontramos con una señora, abuela ya, que estaba allí por 5° vez ya que según nos dijo, ese era SU lugar de paz. Nos sentamos con ella y charlamos un buen rato, disfrutando de la compañía mutua. No sentimos nada parecido a lo que vivimos en Machu Pichu, aunque se repitieron ciertos patrones como ser los extensos campos de pasto y la lluvia, ambas cosas totalmente disfrutadas por nosotros.
Una vez en Guatemala despedimos a Nahuel y Milton y llegamos a Cobán, donde nos esperaba Panchete, miembro del Club de VW de esa ciudad. El, su esposa Karla, Alejo, Ña Cristy, Dani, Axel, Meme y su Señora, el Profe y todos sus familiares nos compartieron una partecita de su vida. Juntos disfrutamos la pasión por los VW, las Orquídeas, el fútbol y los frijoles. Entre todos nos ayudaron muchísimo ya que pudimos pintar murales, vender artesanías, recuperar parte de la información que nos habían robado en Nicaragua, tunear a Lamaslinda y confeccionar calcos del viaje. 
Estando allí aprovechamos a visitar Semuc  Champey, una reserva increíble donde un río se mete dentro de la montaña, para salir 300 mts.  adelante, formando piscinas verdeazules de aguas transparentes paradisíacas. Acampamos una noche allí haciendo un fueguito temprano y durmiendo en la oscuridad absoluta y bajo un aguacero hermoso para despertar temprano al día siguiente y seguir disfrutando de unos de los lugares más hermosos que conocimos en el viaje hasta el momento.
Después de tres semanas seguimos viaje, con la idea de pasar una noche en Ciudad de Guatemala y seguir hacia Antigua rápidamente. Pero el camino nos condujo hacia la casa de “los Rodriguez” de la mano de Andrea, y conocimos una familia hermosa, muy alegre y compañera, que nos adoptó al instante, con risas y cafecitos. En verdad nosotros nos adoptamos a una hermosa forma de vivir, con muchas sonrisas, con mucho de lo que aprender y de lo cual imitar. 

Aún estamos en casa de los Rodriguez, casa bella y muy bien cuidada, con carteles que tienen frases, repartidos por todos los rincones. ¿Lo mejor? que cada cartelito no sólo decora, además reflejan el corazón y la mirada con la que los Rodriguez encaran la vida. Conviviendo cinco “hermanos”, todos hermosas personas, riéndonos muchísimo y haciendo mil planes para cada semana. Con una “mamá Mirna” que hace los mejores cafecitos del mundo, que cocina como pocas, que tiene una dulzura en su mirada y su sonrisa que nos contagian de paz; y  un “papá Oscar” de un corazón definitivamente muy generoso…
Como dijo Andy, un amigo del viaje, “estamos reforestando Latinoamérica” ya que llevamos pintados unos 15 árboles aproximadamente; pintando encontramos una manera de llegar al alma y valernos la vida, estamos sembrando colores... Por suerte Guatemala nos llenó de posibilidades para hacer nuestro trabajo. 

Tan cerquita de llegar a México, quizás ya podríamos estar allí, pero como siempre la magia del viaje maneja los tiempos y la exactitud de las fechas se evapora con ellos. Iremos avanzando cuando llegue el momento y ya no tengamos trabajo por realizar, y entonces, una vez más dejaremos el corazón con una familia y desearemos encontrar el modo de dar las GRACIAS más sinceras a estas personitas que nos ayudan a viajar, vivir y ser…

viernes, 29 de junio de 2012

Un camino, infinitas llegadas...

Comiendo un pote repleto de plátanos fritos, leyendo una carta que Maritza nos dio al despedirnos de Fortuna y con el mar como objetivo próximo entramos a Nicaragua. El paso de frontera fue un chiste, en el que lo único que les importó a las autoridades fue cobrarnos 41 dólares ya que la revisión de Lamaslinda fue una miradita asi nomás. Al llegar a San Juan del Sur no quedaba un solo plátano a la vista, en cambio nuestros ojos se inundaron de un mar hermoso. Nuevamente nos encontrábamos con el pacífico.



Y nos empezamos a empapar de un nuevo país. Sabiamos algo por libros leidos, por cosas escuchadas. Nos habían dicho que se trataba de un país muy pobre, escuchamos compararlo  con Bolivia y constatamos en algunos aspectos esa similitud. Volvimos a la tierra sin precios, al regateo, a que “la autoridad” sienta la libertad de cobrar un dinerito cuando se les canta. El contraste entre ricos y pobres es fuerte, como lo vemos en los demás países pero en este país son muchos más los pobres. Gente con poca educación y bastante falta de cultura contrastando con algunos muy cultos y con buenos niveles educativos. Injusticias que abundan en nuestra querida latinoamerica…
Injusto también fue cuando un día a plena luz del día, en Granada, un pueblito hermosísimo muy antiguo y muy turístico, a alguien (o a varios) se les ocurrió creer que cualquiera tiene la libertad de abrir nuestra camioneta y tomar lo que les guste (o “necesite”). Lamentablemente el “paisaje” desde el lado del artesano y el viajero se vive de manera diferente a la superficialidad del turista que recorre bares, locales o restaurantes. Nosotros sentados en la calle mientras vendíamos artesanías vimos la realidad de muchos chicos y grandes en la ruina, con futuros tristes, pidiendo, haciendo lo que sea para conseguir comida o “algo para tomar”. Y así fue que se llevaron de nuestra camioneta nuestro disco extraíble entre otras pavadas. Decidimos seguir camino y Nicaragua en total nos tomó un mes aproximadamente, es que la sensación de que “entren en tu casa” y se lleven lo que quieran es fea. Peor es saber que lo que se llevaron fueron muchos recuerdos y trabajo guardado en la versión moderna y digital.
Conocimos el lago que tan atractivo nos resultaba, el único lago de tiburones de agua dulce!  (nos desilusionamos sabiendo la verdad: son engaños atrapa turistas), estuvimos en la isla de Ometepe, nos bañamos en las aguas de un lago que parece mar y se rodea de volcanes hermosos, transitamos rutas donde transitan más animales que automóviles (recordando aquellas rutas bolivianas), conocimos Granda con sus casas tan viejas que cuentan historias, nos sentimos mimados por las sonrisas de los que salen a la tardecita a descansar en sus infaltables mecedoras y ver la gente pasar, seguimos camino a Masaya donde probamos dos comidas novedosas Baho (yuca, verduras hervidas, carnes varias, todo servido sobre una hoja de banano) y una fruta riquísima que se prepara en jugo con limón “Pitaya”, pasamos por Managua (una capital que parece estar sin vida desde el gran terremoto de 1972), estuvimos dos días en Leon (otra antigua ciudad con una catedral bellísima y mucha vida universitaria),  la playa de Poneloya y fuimos saliendo a un nuevo país. Nicaragua nos dio contrastes y a lo malo lo opaca lo hermoso, en el contraste nos tocó estar de los dos lados, cosa interesante del viajar mismo… Conocer gente que se abre de modos increíbles, acto que venimos experimentando desde que dejamos nuestra ciudad. Estuvimos del lado de todas las caras de la Nicaragua que vimos: el lado de los turistas, yanquis o europeos que pasean con sus ahorros de meses de trabajo dándose la buena vida o haciendo trabajos voluntariados, la gente que vive en la sencillez, con lo necesario (y lo necesario suele ser mucho menos que lo que alguna vez en la vida de Rafaela creíamos necesario) y gente que tiene mucho. Así fue que pasamos unos diez días viviendo en la casa de una pareja (ella de EEUU y el de Austria) cuidando a su perra mientras ellos hacían un viaje fugaz a EEUU. Así nos encariñamos con Jackie, una perra viejita que nos acompañó a pintar nuestro mural Nicaraguense (fue la única que se interesó porque de la Municipalidad recibimos poco interés en el asunto), caminamos cada día por la playa, disfrutamos de la piscina y de la vida de “hogar” que siempre viene bien unos días. 
En Ometepe conocimos a Ramón un señor de barba blanca que nos acompañó con largas charlas y nos dejo pensando muchas veces con su desborde de sabiduría. Más tarde, justito después de que nos robaran Jorge, un periodista, nos abrió las puertas de su casa sin conocernos, nos dio una habitación, comida y nos despidió diciéndonos “vuelvan cuando quieran, esta es su casa”.
Cruzamos la frontera agradecidos de haber encontrado a esa maravilla de gente pero aun con las energías “desinfladas” por decirlo de algún modo. Sin embargo, desde la frontera sentimos cambiar las energías, la gente se mostraba muy amable, a pesar de las insoportables y comunes burocracias, y dólares que pagar.
Honduras para nosotros tuvo siempre un destino marcado, la escuelita de Choluteca donde habían estado Mari y Pablo
, nuestros amigos viajeros con quienes tanto compartimos. Llegamos a la escuelita sin saber nada de ella. Nos enteramos que era una escuela de una metodología de enseñanza distinta a la tradicional, a la que nosotros asistimos. La escuelita María Montessori de Choluteca es un proyecto creado con todo el amor de dos personas: Maria Consuelo y Luis Adan. Y, una vez más, la historia que no deja de sorprendernos: luego de llegar y sin más referencias  que un previo contacto por internet, Luis y Maria nos abrieron las puertas de la escuelita, nos ofrecieron una habitación (aula) con todos los lujos, las comidas de cada día  y a pesar de pasar uno de los peores calores del viaje nos dispusimos a dejar algo de nosotros en las paredes del patio interno, algo de color, algo que les dejara un mensaje de agradecimiento y siempre hay algo (por más chiquito o grande que sea) que cada uno puede aportar para que todo salga mejor…
Así transcurrió una semana de pintar y descansar, de compartir charlas que nos acercaron a Honduras en general y a esta familia y su realidad en particular.   
Sin querer queriendo y sin saberlo habíamos llegado a la casa de María, la directora y dueña de una escuelita  a días de mi cumpleaños. Sin querer y sin tener ni idea María también cumplía los años un 25 de junio y allí nos encontrábamos todos, desconocidos hace unos pocos días, juntos para festejar con una cuota de gran sencillez mi cumple número 28 y el número 43  de María.
Festejamos “en familia” con Luis Adan, María Consuelo, sus dos hijitos y dos viajeros argentinos, amigos, que también tuvieron su lugarcito “adoptivo” en la escuela. Nos llevaron a Cedeño, en el Golfo de Fonseca, una playa desde donde increíblemente se puede ver parte de Nicaragua y El Salvador. Una playa de arenas negras, donde pasamos un día familiar, tranquilo, de paz… y muchas muchas charlas.
El lunes, después de los saludos de cumpleaños, viajamos a Tegucigalpa sobreviviendo a las  espantosas rutas… realmente son unas de las peores que transitamos en el viaje!
Una vez en la capital del país la gente nos dejó boquiabiertos, ayudándonos muchísimo, regalándonos de todo, abriéndose desinteresadamente a nosotros… demostrándonos una vez más la magia de viajar: de ser extranjeros, estar tan lejos de casa y sentirnos como en ella.


sábado, 9 de junio de 2012

Vamos a la escuela a ver que pasa...

…Y nos recibió Gloria ahí metidita en la oficina que no le corresponde. En segundos nos estaba presentando a ¨Doña Irán¨ (pintora), a Sandra (maestra y creadora del taller voluntario de arte), a las cocineras y al ratito nomás ya estábamos almorzando. Es que lo primero en sorprendernos de esta escuela fue que es gratuita y les brinda a los alumnos cada día el almuerzo y una fruta… y que almuerzos!


En ese día concretamos todo, bien como acostumbramos tramitamos todo, pedimos permiso, elegimos pared y Doña Sira, la directora, nos dio el sí. Al día siguiente, nuestro mural tico dio su inicio.
Realizamos nuestra labor como habituamos, con la ventaja de tener la camioneta estacionada dentro de la escuela y un almuerzo bien rico cada día. Lo que sorprendió a nuestros hábitos fue la manera en que la gente recibió nuestra actividad. Estaban agradecidísimos, y a cada momento de cada día nos lo demostraron.
La pequeña gran Doña Irán, un ser pequeñito de cuerpo y gigante de corazón, se acercó todos los días a darnos meriendas, armar una cartelera informando de nuestra presencia y actividad en la escuela, presentándonos a su familia con quienes al pasar las semanas acabamos compartiendo meriendas, cenas, postres, juegos de cartas, anécdotas, risas, charlas de todo tipo…


Sandrita, la ¨niña Sandra¨(niña es como se dirigen a los docentes) es un corazón próximo a ser santificado y responsable  de lo  mucho que fue sucediendo después.
Un día se les ocurrió pedirnos que pintemos toda la escuela, que ellos nos pagaban. Dijimos que no, explicándoles que de nada servía que lleguen dos extranjeros y pinten toda la escuela, que nuestro deseo es dejar un recuerdo y agradecimiento de nuestro paso y generar la idea, la motivación de que cualquiera continúe pintando. Por otro lado, jamás le cobraríamos  a una escuela, ante lo cual nos preguntaron: bueno, pero qué necesitan???, en una especie de necesidad personal por hacernos sentir cinco estrellas al estar nosotros haciendo algo por ellos, por su escuela. Respondimos con toda sinceridad: ¨nada, estamos bien, sólo esperamos algún trabajo para ganar nuestro dinero dignamente y continuar viaje, o sea llenar nuestras pansas de comida y la de LaMas con combustible¨.
Bastó sólo esa charla y en el transcurso del día ya todo estaba organizado. Es que aún no sabemos si toda esta gente es consciente de la calidad humana con la que cuentan. Sandra ideó un plan que hasta nos lo entregaron por escrito: desde esa noche dormiríamos en la ¨suite¨, donación de la genia de Gloria quien nos abrió las puertas de la biblioteca para que cada noche se transformara en nuestra casa y al sonar de las 6:30 am la dejásemos lista para ser nuevamente la biblioteca de la escuela. Además habían diseñado una planilla con las personas que nos darían el desayuno, el almuerzo y la cena el fin de semana. Pudimos compartir así la mesa con muchas familias del lugar que gustosamente nos ofrecían lo poco y mucho que tenían a su alcance.
Fue así también que conocimos a Maritza, una mujer con una personalidad única que en pocos días nos abrió las puertas no sólo de su casa sino también de su vida, su familia y de su granja soñada para que allí durmiésemos. Con los días acabó siendo para nosotros una amiga, especie de madre y compañera a la que daba gusto visitar a diario


Pintar en una escuela es una de las sensaciones más gratificantes que experimentamos. Las ocurrencias de los chicos no tienen límites y nos divertimos con una gran carga de satisfacción al charlar con ellos y explicarles que para nosotros los dibujos de nuestro mural son una invitación a que sueñen, imaginen, vuelen. En las caras de ellos sin dudas veíamos una respuesta con brillos en los ojos y una puerta abierta al juego y la magia. ¿Alguien conoce una mejor remuneración para un trabajo? Ejemplo: dos niñas hablando a nuestras espaldas. Una le dice a la otra: si juntamos mucha plata ellos van a poder quedarse y así pintar todo, todo, todo hasta llegar a pintar el cielo!!!!
En medio de nuestra estadía en Fortuna hicimos un paréntesis de una semana en una escuelita rural de un pueblititito vecino llamado Sona Fluca, la tierra de nuestra querida Gloria. Fue un paréntesis sólo por cambiar de lugar donde pintar, porque por lo demás fue continuar ¨como en casa en una escuela¨, con seres de puro corazón como Edward, seguir sorprendiéndonos con los chicos, llenarlos el alma con un regalo de sencillez, humildad y generosidad de gente hermosa.
Del aire no vive el ser humano, ninguno. Somos soñadores pero no ilusos.  Conseguimos trabajo y justamente no fue aire lo que comimos, porque si algo nos demostró esta gente es la capacidad de compartir y ayudar.
Fueron pocos los lugares que nos generaron tal dificultad al partir, pero tuvimos que decir Ya! Y largarnos a viajar otra vez.





Fortuna es un lugar bien bonito, el Volcán Arenal cambia a cada hora del día y mientras sus habitantes tranquilos caminan esperando que en cualquier momento, al fin, vuelva a erupcionar. Hay lugares para visitar gratis como ¨el Salto¨; también unas cataratas imperdibles (que visitamos con Maritza, Noe y Abi); aguas termales (como las que conocimos en los Laureles gracias a Shirley), y gente muy muy única y auténtica.
Quedan muchas cosas por contar: como el riquísimo pastel de yuca de Gloria, las cervezas que nunca tomamos con Yorleni (y el karaokeee!!), el perezoso que vimos en Sona Fluca, el profe Cristian disfrazado de abejorro, la cena con todos los detalles de la niña Sandra, los deportes de aventura con Vladi, los recitales privados de Julian y Josue, nuestra perra Pinito y su fiel amigo Peperoni, el querido Rafa, el asesinado y posterior degustación de dos cerditos junto con Gravin, Leo, Eduardo y Pedro, un tarro de 5 kilos de dulce de leche, las visitas de amigos viajeros (Lali, Santi, Lucre, Nati, Jime, el Halcon con sus tripulantes Samu y Mari), las charlas nocturnas en la granja con Pedro, las ocas patoteras, las locuras de las hermanas de Gloria, un cuaderno de recuerdos hecho por toda la escuela para nosotros y muchos etcéteras extensos… pero todo no se puede…


Nos despedimos con un abrazo gigante y un deseado ¨hasta pronto¨ de esta gente hermosa para seguir camino a las tierras Nicaragüenses desde donde en breves habrá nuevas historias de bolitas de papel.

sábado, 26 de mayo de 2012

Dicen Pura Vida

Así saludan, agradecen. Así responden a todo los “ticos” (como se les dice a los costarricenses). Fue desde el primer día en Costa Rica que sentimos la coherencia entre esa frase que tanto “predican” y el modo de vivir, lo que el país muestra: país verde, natural, abundante en naturaleza. Dicen que es el país más caro de Centroamérica, por eso pensábamos hacer un paso rápido, pero nos atrapó… ¿Nos atrapó el país? En parte, pero la pura verdad es que quienes nos atraparon fueron los ticos y su “pura vida”. 
   


Llegamos a Costa Rica con Seba (un viajero argentino) pasamos por la Costa Pacífica Sur, Bahía Ballena, después seguimos a la Capital: San Jose de Costa Rica, ahí vivimos 10 días en “La Sabana”, un super parque, hermoso, donde nos sentimos como en casa disfrutando del FIA: Festival Internacional de las Artes. El FIA nos dio muchos buenos momentos: poder ver al fin a Calle 13 gratis, poder vender muchas trufas, ver muchísimos espectáculos de arte gratuitos y conocer al fin a los chicos de la Paloma (Fede, Mudo, Chuno) y los de la Chancha (Pato y Nati), más locos argentinos viajeros que varias veces habíamos oído nombrar. Además nos reencontramos con El Halcón y sus tripulantes y con los chicos del proyecto miradas, por lo que nos transformamos en una enorme legión de argentinos viajeros reunidos allí. Coronamos con una choripaneada multitudinaria, regada con buen vino tinto.

Más tarde nos volveríamos a encontrar en Puerto Viejo de Limón, unos 10 días de pura paz en el medio de la selva, a metros del mar del Caribe Sur conviviendo entre 8 / 11 argentinos en promedio por día, con muuucha comida al disco.

 
Pero la Mas Linda no nos permitió ir desde San Jose, hizo de las suyas y nos dio la sorpresa de necesitar un “arreglito” en el motor. Cuando escuchamos que el arreglo se trataría de varios dólares y una semana de esperar nos pinchamos, enojamos, protestamos… creo que sólo por diez minutos, de inmediato entendimos lo que venimos aprendiendo en tanto viaje: todo es por algo. Así en esa semana llegamos a encariñarnos con Francisco, nuestro mecánico y Federico, otro doctor de la La Mas. Guille hizo un postgrado en cuestiones mecánicas, tuvimos el placer de conocer a Chepe, sus hijos y ahijadas, a Christian y aprovechamos también para hacer todos esos arreglitos que siempre esperamos a tener tiempo para hacer. Antes de irnos compartimos unas cervezas con Fede y Christian, una clase de Tai-Chi con Francisco, maestros de la sencillez y la humanidad. Compartimos un almuerzo con Chepe, el primero en introducirnos al mundo del “casado” (plato típico costrarricense) y nos sorprendimos cuando golpearon la puerta a las 7 am, Chepe como muchas otras veces nos traía pancito de desayuno y dos señores que frecuentaban el taller nos traían una parrilla a medida para colocar en el techo de La Mas!!! La historia para LaMasLinda cambiaría para siempre, por fin los “chunchos” (como les dicen a las chucherías) y las tantas latas de pintura encontrarían su lugar. Un mes y un poquito después de entrar al país llegamos a Fortuna, despúes de pasar a rencontrarnos por La Virgen de Sarapiqui con dos viejos amigos del viaje: Johan y Kaity, un tico y su novia de los Estados Unidos con quienes venimos cruzando camino desde Chile, Perú, ahora Costa Rica y esperamos más!!! Ellos nos abrieron las puertas de su casa, sencilla, color azul, pequeña, ideal, con un gran ventanal desde donde disfrutamos de la riqueza en variedad de aves del país. La poza Azul fue un premio hecho cascada luego de una larga caminata por el rio, en una traveia muy divertida. Desde el momento que llegamos a Fortuna sucedió todo de la mejor manera que podía ocurrir. Conocimos a Oscar y Cris las horas antes que fueran a vivir a los Estados Unidos, compartiendo una tarde de mates y charlas bien bien a lo argentino. Y después empezó un capítulo especial en la historia de su viaje latino, un capítulo que merece una entrada más al blog, que abunda en detalles, recuerdos, colores, grandes personajes. Un capítulo de aprender, crecer, compartir y volver a confirmar la idea de que la vida es un ciclo y lo que va, viene, la otra idea de que, por suerte, en el mundo abunda más la gente de buenos corazones…